El socialismo utópico y científico para Cuarto de Secundaria

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El Socialismo Utópico

Introducción

A diferencia de Inglaterra, más industrializada y con masas obreras, Francia, con un proletariado menos numeroso pero una intelectualidad más sensible a las ideas políticas y a los cambios históricos, proporciona a los movimientos sociales no un sindicalismo temprano sino una serie de pensadores que reflexionaron sobre las contradicciones de la industrialización y formularon soluciones ideales, o incluso intentaron experiencias de conformación de nuevos arquetipos de sociedad. Al lado de la queja por las injusticias presentes encontramos en Saint-Simon, en Fourier, en Louis Blanc, en Blanquiyen Cabet, proyectos de ciudad futura. Se denomina a estos pensadores, socialistas utópicos.

Desarrollo del Pensamiento Socialista.

El espectáculo de la miseria obrera llevó a estos pensadores socialistas, calificados de utópicos por Federico Engels, a pronunciarse contra los valores del capitalismo triunfante. Éste era para ellos un sistema condenable, porque daba lugar a la explotación de los trabajadores y porque estaba sometido a crisis frecuentes que generaban paro.

Pero fueron sobre todo las desigualdades provocadas por la concentración de la propiedad privada en manos de una minoría lo que criticaban con más fuerza, ya que las consideraban generadoras de todos los otros males. Así mismo, si rechazaban una sociedad desigual, los socialistas utópicos se preocuparon por buscar un nuevo sistema social que garantizara el interés general. Aunque hubo una gran diversidad de escuelas y movimientos, casi todos estaban de acuerdo en unas cuantas proposiciones fundamentales:

  • La sustitución de la propiedad privada de los medios de producción por formas de propiedad colectiva (cooperativa, comunal, socialista, etc).
  • La defensa de la libertad; la democracia y la soberanía popular, osea, el compromiso de combatir la tiranía.
  • La necesidad de reformas para mejorar la situación de las clases populares. Propugnaban la intervención estatal, la protección de los niños y de las mujeres, la asistencia sanitaria, la igualdad de los sexos, etc.
  • La existencia de la lucha social Como un hecho inevitable. Definieron los conceptos de proletariado, burguesía y clase social y comenzaron a perfilar la teoría de la lucha de clases, aunque diferían en las fórmulas revolucionarias para la transformación de la sociedad.

Claude Henri, conde de Saint – Simon

Noble liberal que combatió al lado de los insurgentes americanos, se convierte en uno de los más sinceros abogados de la industrialización, «la sociedad entera se basa en la industria… fuente de todas las riquezas y de toda la prosperidad», postura que le granjeó inicialmente la simpatía de los empresarios; pero pronto se evidenciaron las discrepancias, ya que el industrialismo saintsimoniano postula «el bienestar para el mayor número posible», antes que el beneficio del propietario, evangelio de la nueva clase industrial. Saint-Simon rechaza las doctrinas igualitarias de un Babeuf, la sociedad debe estar regida por élites, pero no son éstas las aristocracias tradicionales sino un grupo selecto de hombres preparados; al pensador francés se le considera precursor de los gobiernos de técnicos (la tecnocracia). En todo caso su objetivo último es la reforma social, la mejora de «la clase más pobre».

Louis Blanc

Desarrolló el modelo de Saint-Simon de «organización» en una doctrina donde la intervención del Estado era importante para alcanzar los objetivos utópicos. Blanc destacó este esquema de talleres sociales en un panfleto titulado «La organización del trabajo» (1839).

El gobierno financiaría y supervisaría la compra de equipo de producción así como la formación de talleres nacionales; retiraría su apoyo y supervisión una vez que los talleres estén funcionando. En cuanto los talleres se reprodujeran gradualmente por toda Francia, la empresa socialista reemplazaría a la privada, y las ganancias privadas desaparecerían; la fuerza de trabajo surgiría como la única clase que quedaría en la sociedad, lográndose así una sociedad sin clases.

Charles Fourier

Ensayó un modelo de sociedad denominado «falansterio», poblaciones formadas por 1620 habitantes, en los que se combinarían hombres y mujeres de diversos caracteres. El trabajo se convertiría en un placer porque dependería del gusto de cada uno, y aún así sería más grata la posibilidad de cambiar de actividad varias veces al día. Los escritos de Fourier son abstrusos, a veces contradictorios. Subsiste en el falansterio la propiedad privada y el derecho de herencia, y resulta imprescindible el capital, capital que buscó con desesperación para montar sus poblaciones utópicas; empero son comunes los instrumentos básicos de producción. Los beneficios de la explotación se reparten en tres partes desiguales; en proporción de cinco al trabajo manual, cuatro al capital del accionista y tres a los conocimientos teóricos. Fourier asegura que en el falansterio ha desaparecido el capitalista parásito, que vive del trabajo de los demás, pero no explica su tarea salvo en la aportación de los recursos financieros.

La ruptura con el capitalismo es más que dudosa; el pensador esperaba ayuda de capitalistas para instalar su sociedad perfecta. En Francia, Estados Unidos, Rusia e Inglaterra llegaron a funcionar algunas poblaciones falansterianas pero terminaron fracasando en su mayoría.

Etiénne Cabet

Mantenía un pensamiento similar al de Fourier. En 1840 publica su «Viaje a Icaria» en el que describe un modelo con ideas tomadas de Platón y Tomás Moro; su sociedad es más revolucionaria que el falansterio, reguladas las instituciones por sufragio universal y con una asamblea popular.

Tras una fase de transición se llegará en la sociedad cabetiana a la supresión de la propiedad individual, con la socialización de las materias primas y medios de producción, la inexistencia de comercio especulativo, puesto que los productos se depositan en grandes almacenes públicos, el nombramiento de los funcionarios por concurso y el reparto de la riqueza creada por las máquinas.

Pierre Joseph Proudhon

Defiende la tesis de contenido anarquista: «La república ideal es una anarquía positiva». La justicia y la libertad no deben imponerse al hombre. Éste las tiene que aceptar sin necesidad de autoridades superiores. La familia es la primera célula de la sociedad, formada por la agrupación de diversas familias.

Proudhon no es contrario a la propiedad en sí misma, aunque su frase: «La propiedad es un robo», se refiere solamente a las desigualdades exageradas. Rechaza el comunismo como igualdad económica entre los ciudadanos, ya que trabajos desiguales deben ser desigualmente remunerados.

El ejemplo de las pequeñas sociedades aldeanas inspiró siempre su esquema ideológico. Sus teorías sobre la organización del crédito y del mutualismo se extienden por Francia a partir de la Revolución de 1848.

Robert Owen

Nacido en el seno de una familia pobre, Robert Owen llegó a ser copropietario de una fábrica textil en la que financió, gracias a su enorme fortuna, numerosas medidas destinadas a mejorar las condiciones de vida de sus obreros: los males permanentes que aquejaban a la población obrera – alcoholismo y criminalidad, entre otros – desaparecieron en su empresa.

A partir de esta experiencia, el rico industrial desarrolló, en 1813, una teoría reformista cuyas grandes líneas esbozó en su obra: Nueva visión de la Sociedad. Posteriormente, sufrió un serio revés en el episodio de New Harmony, una colonia comunista instalada en Indiana (Estados Unidos). Este fracaso no fue óbice para que sus teorías ejercieran un notable influjo en el movimiento cooperativista británico.

El Marxismo

Introducción

El pensamiento socialista alcanza su cumbre en la obra de Karl Marx, esfuerzo ingente para iluminar, sobre presupuestos filosóficos y postulados de la economía política, la sociedad industrial y, a partir de ella, sentar las bases de una ciencia general del desarrollo humano.

Muchos campos del saber, filosofía, historia, economía, política, modifican sus fundamentos tras el análisis del pensador alemán, quien pasó gran parte de su vida alejado de su patria, en París, Bruselas, Londres, atento a los acontecimientos y a los fenómenos profundos que informaban la dinámica social de su época.

Desarrollo del Pensamiento Marxista

El pensamiento de Marx y Engels comprende tres aspectos fundamentales que no pueden ser singularizados sin incurrir en el peligro de empobrecerlos notablemente. A pesar de la simplificación que esto conlleva, estudiaremos el marxismo a partir de estos tres aspectos: el análisis del pasado (materialismo histórico), la crítica del presente (estudio económico realizado básicamente en la obra El Capital) y el proyecto de futuro (alternativa política marxista).

El análisis del pasado

El materialismo histórico. Para Marx, el motor que hace evolucionar la historia es la lucha de clases. Toda la historia ha sido una lucha permanente entre las clases opresoras y oprimidas. De este modo, la historia de la humanidad ha sido la sucesión de diferentes modos de producción, que se caracterizan por la naturaleza de las relaciones de producción existentes (entre amos y esclavos, señores y siervos, patronos y obreros…). A lo largo de la historia se han sucedido tres grandes modos de producción: esclavismo, feudalismo y capitalismo.

El paso de un sistema a otro tiene lugar cuando las contradicciones y los antagonismos de clase en el seno de un modo de producción acaban destruyéndolo. Entonces se configura una nueva clase dominante que controla los medios de producción y el aparato del Estado.

El capitalismo, no es para Marx el punto de llegada de la evolución humana, sino una fase más que es preciso superar para llegar a un nuevo modo de producción, el socialismo, en el que no existirán desigualdades sociales ni económicas.

La crítica del presente

El análisis económico del capitalismo. La necesidad de analizar el presente, es decir, el modo de producción capitalista, movió a Marx a realizar una crítica de la economía política. Esta labor la llevó a cabo, fundamentalmente, en su obra magna: El Capital. Según él, el elemento clave de la explotación capitalista es la plusvalía, que consiste en la apropiación por parte del capitalista de una parte de las ganancias que producen los obreros. Así, durante la jornada laboral, el obrero trabaja primero para producir las mercancías que equivalen a su salario. Pero después, continúa trabajando, y este trabajo no remunerado, constituye la plusvalía, única fuente de beneficio de los capitalistas.

El proyecto del futuro

La sociedad comunista. Para poner fin a la explotación del hombre por el hombre, Marx proclamó la necesidad de que el proletariado, mediante la revolución, conquistase el poder político y económico y crease un nuevo Estado obrero al servicio de los trabajadores.

Esto daría lugar a un nuevo modo de producción, socialismo, en el cual, no existiría la propiedad privada, ya que la primera misión de la revolución sería la socialización de la propiedad, que pasaría al Estado. Ahora bien, el socialismo era para Marx tan sólo una etapa intermedia, ya que la desaparición de las diferencias sociales supondría la disolución de las clases sociales.

Y como no habría clases, el Estado sería innecesario, porque el Estado es la expresión de la dominación de una clase sobre otra. Poco a poco, éste se irá autodisolviendo para dar paso a la sociedad comunista, es decir, igualitaria, sin clases y sin Estado.

La Primera Internacional (AIT)

La experiencia acumulada durante la primera mitad del siglo XIX hizo crecer entre las organizaciones obreras de diferentes países la evidencia de que sus objetivos eran comunes y puso de manifiesto la necesidad de fortalecer la solidaridad obrera creando organizaciones de carácter internacional.

La celebración en Londres de una Exposición Universal (1864) sirvió a Marx para establecer contactos con los dirigentes obreros del continente. En un mitin celebrado aquel año en Londres, se acordó crear una Asociación Internacional de Trabajadores. Se encargó a un Consejo General, encabezado por Marx, la misión de poner en marcha la nueva organización.

La AIT estaba integrada por elementos de diversas tendencias (socialistas, anarquistas y sindicalistas) y se organizaba en federaciones por países miembros. Fue también Marx quien redactó los estatutos y el manifiesto inaugural, en el que dejó claro los dos principios básicos de la nueva organización:

  1. La emancipación de la clase obrera tenía que ser obra de los mismos trabajadores.
  2. La conquista del poder político era el primer objetivo de la clase obrera para poderse liberar de su opresión económica.

Se han dado cifras muy diversas sobre cuál fue el número de afiliados que llegó a tener la Internacional. En realidad, la mayoría de autores coinciden en señalar que su fuerza fue más moral que real y que el número de miembros fue reducido. De todas maneras, es cierto que la organización intervino en la movilización obrera y en la preparación de huelgas y manifestaciones en muchos puntos del continente.

El primer congreso de la AIT se celebró en Ginebra el año 1866 y se tomaron unos cuantos acuerdos que tuvieron una enorme influencia en la formación del programa de las clases obreras. Los más importantes fueron: la jornada de 8 horas, la supresión del trabajo infantil, la mejora de las condiciones de trabajo de las mujeres, la lucha contra los ejércitos permanentes y la oposición a los impuestos indirectos que perjudicaban a la clase obrera.

El enfrentamiento Marx-Bakunin

Pronto se puso de manifiesto que la Internacional estaba muy lejos de ser homogénea ideológicamente. Las delegaciones de los países más industrializados, como Gran Bretaña o Alemania, apoyaban las ideas de Marx, mientras que las de los países más agrícolas (Francia, Italia, España) estaban bajo la influencia anarquista.

El enfrentamiento entre Marx y Bakunin fue el debate más fuerte y el de mayor trascendencia política. Bakunin condenaba la participación en las elecciones y en las luchas políticas para conseguir reformas sociales.

Propugnaba la abolición del Estado y no su conquista y se mostraba hostil a cualquier tipo de autoridad, combatiendo en consecuencia la autoridad del Consejo General de la AIT, al que acusaba de dictatorial. Defendía el poder directo de las secciones nacionales y negaba la necesidad de un comité permanente. El estallido, en 1870, de la guerra franco-prusiana hizo entrar en crisis a la Primera Internacional.

En primer lugar, fracasó la propuesta internacionalista que propugnaba que los obreros de los dos bandos no debían combatir entre ellos, ya que era una guerra entre burgueses pero la mayoría de obreros se alinearon al lado de sus gobiernos.

En segundo lugar, el fracaso del levantamiento obrero de la Comuna de París fue un golpe muy duro para la Internacional. La AIT fue declarada fuera de la ley, acusada de ser la instigadora de la Comuna y sus miembros fueron duramente perseguidos.

La escisión del Internacionalismo

Pero fue el agravamiento de las diferencias internas lo que dio el golpe definitivo a la AIT. En el Congreso de La Haya (1872), fueron expulsados los bakunistas de muchas secciones (belga, española, suiza, italiana), que formaron una nueva organización, la denominada Internacional Antiautoritaria.

Ésta tuvo una vida muy efímera, ya que celebró su último congreso en el año 1881. Por otro lado, Marx, ante la persecución que sufrían en Europa la Internacional y sus miembros por parte de las autoridades, había decidido trasladar el Consejo General de la AIT a Nueva York, hecho que provocó su lenta extinción.

Además, estaba convencido de que la lucha revolucionaria del proletariado debía fundamentarse sobre un nuevo tipo de organización: los partidos obreros. Con la ruptura de la Internacional se había consolidado la primera gran decisión del movimiento obrero entre anarquistas y marxistas.

El Nuevo Camino del Anarquismo

En las últimas décadas del siglo XIX, una vez fracasada la experiencia de la Internacional Antiautoritaria, el movimiento anarquista se mostró poco unánime en cuanto a las tácticas a utilizar para alcanzar la revolución social. Se pueden constatar dos grandes corrientes ideológicas dentro del movimiento anarquista:

El Anarco-comunismo

La «propaganda por el hecho», influido por Kropotkin y Malatesta, promovía la formación de pequeños grupos de acción destinados a combatir, mediante la acción violenta, a la sociedad burguesa.

Las primeras directrices de la táctica de la acción violenta, llevada a cabo individualmente o en pequeños grupos, surgieron en el seno de la Internacional Antiautoritaria, cuando en 1881 un grupo de anarquistas comenzó a teorizar que la violencia de un grupo reducido de individuos era un medio válido para llevar a las masas hacia la revolución.

Así, se llegaron a formular los principios de la llamada «propaganda por el hecho», que propugnaba la realización de atentados dirigidos contra el Estado, la Iglesia y los grandes capitalistas. Como resultado, la violencia anarquista se extendió y una oleada de atentados barrió Europa, básicamente Francia, Italia y España, sin olvidar el caso de Rusia.

Los magnicidios cometidos por anarquistas se sucedieron: en 1894 fue asesinado el presidente de la República Francesa; en 1897, el presidente del Consejo de Ministros español, Antonio Canovas del Castillo; en 1898, la emperatriz de Austria; en 1900, el rey de Italia; y en 1901, el presidente de Estados Unidos.

El Anarco-sindicalismo

La tradición de celebrar congresos anarquistas consiguió reanudarse en 1907 con la reunión de un congreso en Amsterdam. En este congreso se manifestó el enfrentamiento entre los llamados anarquistas «puros» y la tendencia sindicalista.

Estos últimos rechazaban las acciones individuales violentas y creían que, mediante los sindicatos, los trabajadores podrían acabar con el sistema capitalista. Después, los sindicatos se convertirían en la estructura básica de la nueva sociedad, en la que la solidaridad de los trabajadores reorganizaría colectivamente la sociedad industrial.

De esta forma quedaron establecidos los rasgos esenciales del sindicalismo revolucionario: apoliticismo, defensa de la acción directa de los trabajadores (negociaciones entre obreros y patronos sin aceptar ninguna mediación) y la huelga general revolucionaria como medio para conseguir una sociedad sin clases.

Siguiendo estas directrices surgió el movimiento anarcosindicalista, que alcanzó una especial importancia en el movimiento obrero español. En el año 1910 se fundó la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que fue la organización anarquista más importante, ya que en su mejor momento (1936) llegó a tener más de un millón y medio de afiliados.

Actividades de la Ficha sobre El socialismo utópico y científico

En esta ficha de trabajo también observaras algunas actividades de El socialismo utópico y científico donde los estudiantes de cuarto grado de secundaria podrán desarrollar y poner a prueba su aprendizaje. Ahora te mencionaremos algunas de estas actividades:

1.- Los franceses desarrollan una Guerra de desgaste frente a la Alemania imperial mediante trincheras a esta guerra se le llamó:

  1. Guerra Relámpago
  2. Guerra de Movimientos
  3. Guerra Marítima
  4. Guerra de Posiciones
  5. Guerra de Flancos

2.- El Bloqueo militar de Alemania y Austria-Hungría en la El socialismo utópico y científico, se denominaron:

  1. El Eje
  2. Potencias gérmanicas
  3. Potencias centrales
  4. Bloque anticomunista
  5. La triple alianza

3.- Alemania se rindió en la El socialismo utópico y científico con el armisticio de:

  1. Compiegne
  2. Sevres
  3. Versalles
  4. malta
  5. San Germain

4.- Durante la El socialismo utópico y científico el Tratado de Brest–Litovsk significó:

  1. el fin de la guerra.
  2. el retiro de Rusia de la guerra.
  3. la invasión alemana a Rusia.
  4. la rendición de Francia.
  5. la cesión de territorios por parte de Austria.

5.- En la 1ª guerra mundial; Francia, Rusia e Inglaterra; formaron un bloque denominado:

  1. triple entente.
  2. triple alianza.
  3. el eje.
  4. sociedad de naciones.
  5. los aliados.

Esperamos que esta ficha didáctica sea de gran ayuda en el proceso de enseñanza a los estudiantes que cursan el 4to año de la secundaria, ten en cuenta que este tema de El socialismo utópico y científico pertenece al curso de Historia.

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